Más
proyectos
Regresar
lorena guille laris fundacion femsa primera infancia familias

La familia: el mejor antídoto para las crisis

La crisis sanitaria por la que atraviesa el mundo trajo consigo una nueva realidad, hasta hace poco imposible de imaginar. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, la angustia o el estrés, hay un oasis que nos mantiene a flote: la familia. Nuestra directora, Lorena Guillé-Laris, comparte su visión de este escenario desde una nueva perspectiva.

Hoy, en medio de la situación de contingencia que estamos viviendo, comprendemos no solamente que las familias son nuestro apoyo durante la crisis, sino que además la familia está en el centro de las interacciones intergeneracionales.

Esto nos brinda la gran oportunidad de hacer consciente la importancia de cuidarnos unos a otros, de velar por nuestros adultos mayores, en algunos casos atender a miembros de nuestra familia con discapacidad, y de estar más cerca y tejer lazos más fuertes con nuestros niños, niñas y adolescentes.

Si bien la estrategia global ante esta emergencia ha sido enfocada a temas de salud prioritariamente, entre más pasa el tiempo, más vamos comprendiendo la importancia de poner el foco en el valor y cuidado de la familia.

El desarrollo de una sociedad está determinado en gran medida por la calidad de sus familias y la fortaleza de su tejido social. Hoy, que nos hemos distanciado del resto y estamos más cerca que nunca de los nuestros, es un momento cargado de grandes oportunidades de crecimiento, entendimiento y evolución como humanidad.

La gran mayoría de nosotros compartimos una gran incertidumbre, una pérdida de control y nos preguntamos cómo será el mundo y nuestro país después de esta pandemia. Otra importante parte de la sociedad se pregunta cómo sobrevivirá a ella y a la violencia que sufre en casa.

Éste es un buen momento para preguntarnos qué estamos haciendo desde nuestros hogares para promover la convivencia sana y armónica; para aprender a comunicarnos mejor con nuestra pareja, nuestros padres y nuestros hijos; para recordarle a los hombres de nuestra familia que juntos somos un gran equipo y por tanto, todos ayudamos en las tareas del hogar y en el cuidado de los niños; que como hombres se vale retar al status quo de que los hombres no lloran y se vale comenzar a expresar sus emociones, angustia y estrés con palabras y no con golpes; nadie los está juzgando ni serán vistos como débiles. Es buen momento para recordar que los niños y niñas también dejaron de ver a sus amigos, ir a fiestas infantiles y perdieron su dinámica escolar que les daba orden. Más importante aún, es momento de recordar que ellos y ellas requieren la atención, cuidado y amor de sus padres para seguir desarrollándose día a día. Los niños y niñas son esponjas y absorben lo que ven a su alrededor y, por tanto, la mejor manera de formarlos es a través del ejemplo, la crianza amorosa y el respeto a sus derechos.

Desde Fundación FEMSA hemos enfocado parte importante de nuestro trabajo en impulsar a la primera infancia y a la familia, convencidos de que hacerlo es apostarle al futuro de la sociedad. Así hemos impulsado el desarrollo de prácticas, intervenciones y contenidos de crianza positiva, aprendizaje a través del juego, habilidades socioemocionales para padres, cuidadores y maestros, entre otros; así como impulsado políticas públicas, estudios de prácticas empresariales amigables con la familia y la formación de funcionarios públicos en perspectiva de primera infancia en México y en algunos países de América Latina, convencidos de que si ponemos a la primera infancia en la agenda pública y le elevamos su importancia en nuestra sociedad, iremos en la dirección correcta como país.

Está comprobado que quien invierte en niñez, invierte también en la prevención de la delincuencia a largo plazo y en la calidad de los profesionistas que tendremos en un futuro. Para ello es importante la colaboración intersectorial, ya que, solamente trabajando juntos gobierno, sociedad civil organizada, la academia y el sector privado, lograremos las transformaciones que necesitamos. Poner el foco en la familia nos va a permitir invertir en ella proactivamente, en lugar de reaccionar a las consecuencias de no haberlo hecho.

Creemos que no se reducirá la violencia de género, ni la violencia intrafamiliar, si no revalorizamos a la familia y ponemos los incentivos correctos alrededor de ella en las decisiones económicas, políticas y sociales de nuestro país.

Hoy que vivimos en “Modo COVID-19” los invito a pensar cómo podemos cada uno de nosotros operar en casa en “Modo Familia-20”: generando espacios para conversar, escuchar al otro, para conectarnos con las emociones del otro, con sentimientos y sensaciones, cosas que la dinámica del mundo acelerado en el que vivimos no siempre permite. Fomentemos que nuestros niños participen en actividades del hogar y que tengan la capacidad de expresar también la forma en la que ellos manejan el estrés. Abramos canales de comunicación, descubramos espacios de convivencia y apoyémonos en herramientas que se han habilitado de manera gratuita por una gran diversidad de organizaciones para lidiar con el estrés y la pérdida de control, y permitámonos a nosotros mismos hacer “lo suficiente” y “lo que se puede”, dejando de lado la presión de cumplir las expectativas que el mundo ha creado en este nuevo contexto.

Recordemos la relevancia que tienen todas las diferentes etapas de la vida para la generación de cambio social y abracemos esta situación todos juntos. Pronto “saldremos de casa”. Ojalá que cuando lo hagamos, nuestra casa sea mejor que cuando llegamos a ella. Esforcémonos por hacer equipo y practiquemos en casa valores que nos humanizan, como la generosidad, la empatía y la colaboración. Seamos el cambio que queremos ver.