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Impulsamos conversaciones

El diálogo es la manera más elemental con la que aprendemos: cuando nos encontramos cara a cara, tenemos un intercambio de conocimiento que genera reflexión y enriquece nuestro entendimiento. Y no solo aprendemos del otro, también de nosotros mismos. El COVID-19 vino a mostrarnos lo que el mundo puede enseñarnos, trasladando los diálogos al espacio virtual y permitiendo que las fronteras fueran borradas.

Te compartimos cuatro tipos de conversaciones que en 2020 nos permitieron tener una perspectiva integral de lo que hacemos y que nos impulsaron a atrevernos a más.

Diálogos globales, impactos locales

Las buenas ideas no tienen fronteras. Por esa razón, este año asumimos el reto de impulsar conversaciones con personas de todo el mundo. Un ejemplo lo vivimos a través de Latimpacto, en un panel que reunió a actores de diferentes partes del mundo que están involucrados con la inversión social. Además de tener intercambios de conocimiento y herramientas útiles, lo más valioso de estos diálogos fue darnos cuenta de que todos estamos en una misma sintonía de incrementar el impacto social. Dialogar nos permite alinear los esfuerzos que realizamos en América Latina y en el mundo.

En nuestra región hay una gran variedad de actores sociales que impactan en el ecosistema. Por lo tanto, necesitamos construir organizaciones sociales más sólidas para que sigan contribuyendo al desarrollo ambiental y social de nuestras comunidades. Unidos a ellas y alineados todos al mismo fin, podremos colaborar para hacer frente a los desafíos de la región.

Diálogos sobre mundos posibles

Todos los años invertimos tiempo en aprender más sobre las causas a las que nos dedicamos y las tendencias que en todo el mundo se llevan a cabo para lograr construir un mejor futuro. Estas propuestas que llegamos a conocer nos ofrecen la oportunidad de innovar en las soluciones que implementamos, lo que representa un sinfín de mundos posibles.

Durante la más reciente edición de la Semana Mundial del Agua, evento en el que participamos año con año, identificamos tres tendencias que van a redefinir el camino hacia la seguridad hídrica en América Latina:

Diálogos desde diferentes contextos

Otra gran forma de aprender es ver a través de los ojos de los demás. Cuando partimos desde un sentido de empatía y comprensión, podemos abordar los temas que adolecen a las comunidades con mayor sentido de urgencia. Un ejemplo de ello es el tema de la primera infancia.

La ciencia ha probado que la cantidad y calidad de las experiencias que los niños viven en sus primeros años son decisivas para el resto de su vida. Más del 85% de las conexiones neuronales de un ser humano se desarrollan en los primeros años de vida, lo que convierte a esta etapa en la más importante para el desarrollo de habilidades básicas. Por lo tanto, la primera infancia tiene un impacto a largo plazo en las personas y en la sociedad de la que forman parte.

Nos reunimos con líderes del sector educativo en CLASE, un espacio de propuesta para construir mejores modelos de atención a la niñez. Entendemos que las futuras generaciones deben estar al centro de la toma de decisiones. Por ello, a través del diálogo estamos trabajando para cambiar las condiciones de las comunidades y que los niños cuenten con padres y cuidadores empoderados, con espacios públicos con perspectiva de infancia y con servicios de atención y educación de calidad.

Diálogos para abrir nuevos horizontes

El arte siempre ha generado nuevas formas de percibir nuestra realidad y plasmarla en diferentes manifestaciones culturales. Nos permite ver el mundo con nuevos ojos, reinterpretarnos en él para entendernos a nosotros mismos y a nuestro entorno. El arte nos transforma. En todo el mundo, hay cosas que se verán de manera diferente después de la pandemia y el arte no queda exento de aprovechar el potencial de estas nuevas realidades.

En 2020 impulsamos una serie de charlas que exploraron la relación entre arte, medio ambiente y naturaleza con la participación de artistas, gestores, profesores y especialistas en ciencias, medio ambiente y arte. Una de las conclusiones de estas charlas fue comprender que al arte y la ciencia los une la búsqueda y la generación de conocimiento.

Ambas anhelan entender el entorno para poder interactuar mejor con él, crear nuevas realidades y enlazar perspectivas. El arte y la ciencia amplían la visión desde la que entendemos al mundo.

Este año, impulsamos conversaciones que cambian la manera en la que pensamos y hacemos en Fundación FEMSA. Nos enriquece y abre nuestra imaginación a nuevas ideas, soluciones y futuros.